Prevención de RiesgosMantenimiento

El proyectil invisible: Los graves riesgos de desmalezar en espacios públicos sin gestión previa

Por Equipo Técnico Bascharant
19 de Junio, 2026
4 min de lectura

Es una escena común en casi cualquier instalación comercial, parque logístico o centro corporativo: un operario trabajando con una máquina desmalezadora para mantener a raya la vegetación. Sin embargo, lo que parece una simple tarea de mantenimiento rutinario puede convertirse en segundos en un grave problema legal y financiero si no existe una gestión de riesgos previa.

Las desmalezadoras (o motoguadañas) operan a miles de revoluciones por minuto. En espacios con alto flujo de clientes, colaboradores o vehículos, el uso de esta maquinaria sin protocolos estrictos es, literalmente, operar cerca de un campo de tiro.

Estos son los tres riesgos críticos que toda administración debe considerar antes de autorizar estos trabajos:

1. El riesgo de proyectiles a alta velocidad

El hilo o la cuchilla de una desmalezadora no solo corta hierba. Al impactar contra el suelo, la máquina puede levantar piedras, trozos de alambre, escombros o ramas secas, convirtiéndolos en proyectiles que salen disparados a más de 200 km/h. Un impacto de este tipo contra un transeúnte puede causar lesiones oculares graves o traumatismos severos, derivando en demandas por responsabilidad civil contra el recinto.

2. Daños a la propiedad y activos de terceros

Incluso si no hay personas cerca, los daños materiales son una amenaza constante en áreas sin gestión previa. Una piedra proyectada puede destrozar los ventanales de cristal de un local comercial, dañar luminarias o, lo que es muy común, abollar y romper los parabrisas de los vehículos estacionados en las instalaciones. El costo de reparar estos daños y la pérdida de confianza del cliente o locatario superan con creces cualquier ahorro en mantenimiento.

3. Contaminación acústica y riesgos operativos

El uso de maquinaria de combustión genera altos niveles de decibeles. Realizar estos trabajos en horarios de alta afluencia o cerca de oficinas operativas sin una planificación de horarios interrumpe el bienestar laboral, afecta la experiencia del cliente y genera un entorno hostil que contradice los estándares de calidad de cualquier corporación moderna.

La solución: Mantenimiento bajo protocolos estrictos

Evitar estos peligros no significa dejar crecer la maleza, sino profesionalizar su control. Una gestión operativa responsable exige:

  • Zonificación y aislamiento: Uso de mallas perimetrales móviles (pantallas protectoras) para atrapar proyectiles antes de que salgan de la zona de trabajo.
  • Inspección del terreno: Un barrido visual previo al encendido de la máquina para retirar piedras y escombros del área a intervenir.
  • Planificación horaria: Ejecutar las tareas de mayor impacto en ventanas de tiempo con nulo o bajo flujo peatonal y vehicular.

Garantizar que estos procesos se realicen de forma completamente segura requiere experiencia y rigor operativo.

Mantener la calidad de nuestros servicios por más de 10 años nos ha demostrado que la prevención de riesgos es el pilar fundamental de cualquier mantenimiento corporativo exitoso.